El comienzo de la ansiedad. De la relación de la bebida con el consumo cannábico

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El sábado comí con vino.  Comer con vino me encanta pero no es tampoco, en mí,  una práctica habitual o desde hace casi veinte años no lo es; a excepción de cuando me encuentro en el Camino, entonces busco a diario algún lugar donde nutrirme con un buen menú y como bebida es de lo que disfruto.

Pero al sábado comer con vino… que no son tan sólo dos copas, son tres y hasta cuatro… Lo que me permite mi organismo… Soprepasada esa dosis me arriesgaría a experimentar los primeros síntomas dolorosos de una contractura cervical, que al día siguiente aún continuaría… o, inclusive, habría  empeorado.  ¿Y por qué algunos no nos conformamos  con tan sólo una o dos? El caso es que inmediatamente, y por ese mismo motivo, que sé que guarda alguna relación con el núcleo accumbens y la vía dopaminérgica, experimenté deseos de poder colocarme , la avanzadilla de mi necesidad. Pero sucede que para mí no es ningún placer tener que recurrir a Fátima, <<la camello>>. No suele ser necesario ni llamarla por teléfono, todos sus clientes somos invitados a presentarnos en su hogar cuando nos apetezca, y se la suele encontrar a partir de las tres de la tarde pero te arriesgas a que, en ese instante su material, sea inexistente. Algo que ella siempre resuelve en cuestión de minutos u horas… Sé que ella se surte de dos proveedores y con los meses he llegado a percatarme de quién era uno de ellos… Así que podría directamente ponerme en contacto con él, porque es quien le facilita el hachís de mejor calidad, que tampoco es ninguna maravilla. Pero a veces se la ve con el cuchillo, que aquello es como una piedra de duro y no hay fuego que lo ponga blando, y una se dice: ¡Maldita sea! Ya me va a colocar esa auténtica mierda que te llena la boca de amargura,  algo que sabe como a detergente, de un gusto espantoso, y que tendrá las mismas consecuencias orgánicas que un exceso de alcohol.

Visitar a Fátima no es sólo visitar a Fátima. Fátima convive con alguien… el tipo es bastante peculiar, aunque no es el verdadero problema… El problema, mi problema consciente en ese aspecto, es su hija. Y Fátima tiene tres hijos, que no son los hijos de una usuaria-vendedora, sino los hijos de una adicta a las drogas. Fátima llama fiesta a premiarse con cocaína, también la suministra. Y sé que hace unos meses le tenía bastante preocupada su pérdida de control; de sólo consumirla en fines de semana había comenzado a hacerlo todos los días y en casi cualquier momento. Y los hijos de Fátima son el mayor (13 años), Zoraida (8 años), ambos de su primer matrimonio,  y el angelito (3 años), llamado así por su eterna sonrisa y sensible personalidad, producto de esta ”nueva” pareja con la que comparte piso, silencios autistas, ya muy poco sexo y violentas discusiones a diario… Y de hecho, ella ha comenzado a tener aventuras, todavía es joven, está muy <<jamona>> pero es muy alegre y debe de ser hasta muy divertida, para quien disfrute del humor de lo absolutamente superficial, como ese tirarse una hora y más con otro riéndose de cualquier bobo ¿y tú qué? Y venga así, y les hace una gracia que no veas… Y entonces no, vacía no me siento por dentro, me siento continente y aprecio los continentes de cualquier humana dimensión. Creo que gozo de un sano sentido del humor pero soy más bien de ironías…

Así que recurro al casero, porque el casero tiene un contacto que es un gourmet del chocolate pero, claro, el casero no está muy por la labor de recurrir a su contacto, que todavía, muy de vez en cuando, algo de marihuana le regala, ya que él cuenta con dos plantas… que producen lo que producen y cuando lo producen… Pero es que además el casero, que sí que afirma que fumaba porros como un cosaco, sólo que cuando era joven, no está a favor de las drogas. Aunque esta vez, como le conviene, porque necesita que yo le de un masaje en el hombro, me ha prometido algo de excelente calidad. Lo que no quita que yo, que ayer sí que sueño con hachís, me sienta ya impaciente. Y luego dirán que no, que con el THC no existe ningún efecto colateral, es decir ”mono de la sustancia”; porque los científicos observan a las ratas, y las ratas no tienen  ni voz no voto para declarar la verdad, y nosotros que la tenemos sentimos una especial predilección por la mentira; sea ésta un auto-engaño o sea un engaño al prójimo. Y tan sólo han transcurrido, desde mi último consumo, menos de diez días, nueve, que en realidad son lo que uno, si tuviera que someterse a unos análisis, como el THC hidrosoluble no es,  necesitaría para no dar positivo en las pruebas. Entonces, por eso yo afirmo que lo estiro hasta aquí… y que ésta es el mejor modo de relacionarse con el cañamo, si es que se opta por el consumo, aprovechando hasta el límite todas las existencias interiores, que funcionan como una reserva. Y es que algo de camellos tenemos todos.

El sueño de este amanecer fue muy curioso y gratificante… Me encontraba en una marina, la marea subiendo, yo vestida con un traje pantalón que se guarda en una de esas cajas donde se conserva esa ropa que hace diez años que no te pones… y no quiero darme media vuelta y pienso que, si atravieso esos cien metros a toda prisa, me mojaré hasta las pantorrillas pero no me importa, sólo que calculo mal, la arena me inmoviliza y ya cuando la ola me va a sumergir algo me hace volar y siento el húmedo frío empaparme hasta los pechos. Luego comprenderé que ese hombre es el que me ha izado pero con una fuerza sobrehumana, sirviéndose de uno sólo de sus brazos, y es alguien que pertenece al pasado de mi infancia en aquella calle… Se mezclan hasta los nombres y los parentescos… Éste vivía en el segundo piso del edificio de la esquina, el que custodiaba la calleja, era bastante mayor que todos nosotros, la chiquillería, y nunca me atrajo pero nos besamos y el beso me gusta, quiero decir esta madrugada; sólo que le digo que yo de quien siempre he estado enamorada es de su hermano, Manuel… Mentira,  ese jamás tuvo hermanos pero vuelvo a besarle y vuelvo a besarle y vuelvo a besarle y casi cada noche de esta semana he besado  a un hombre distinto, y nos aliamos en la lucha, porque alguien, defiende la idea de que el ”chocolate” es nefasto para la salud. Y, esta vez, esa fue su forma de aparecer… y ayer me paso la tarde escribiendo un largo guión, aunque sólo breve sinopsis, de lo que deseo desarrollar aquí, y que tiene que ver con mi conocimiento de ello y los cambios graduales (más bien evolución) que se fueron efectuando en mí, incluso de trastornos, hablo, porque sí, creo que la psicosis (con sus brotes) es una fase que ”todo cannábico” alcanzará. Lo discutible es que sea mala en sí… No, desde luego, para uno, cuando lo que se busca es la liberación.

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– SECRETOS – (la ideación de este estudio)

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Aunque de la tarde de ayer, lo peor, es quizá a quien se lo envío… Alguien saturado por todos y por todo, por el tiempo mismo, porque como es como es… quién de nosotros no recurre y recurriría a él. Pero sí, este mediodía  hago un cambio en este estudio, retiro ese espejo que ”le representa” hacia un lateral y espero que mi yo cannábico acate mi decisión de otorgarle a esta persona un prolongado descanso, de meses si puede ser, antes de volver a entrar en contacto con él, y con el deseo y la esperanza de que este acto simbólico se extienda a aquellas áreas de su vida, que por no estar dotadas de sentimientos, son incapaces de manifestarse empáticamente con él.

A continuación recojo un intercambio de impresiones  con un doctor en materia filosófica…

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‘El ser del ente no ”es”, él mismo, un ente’. p.17

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    Sergio Espinosa Proa El ser del ente es que el ente es algo que no es del todo algo.

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    Noema Klee

    Dime, querido ‘mi Nietzsche’, tú qué conoces seguro esta obra; recabé en ella por dos motivos; primero porque estoy leyendo La Condición Humana… Aquella noche hablaba con alguien muy presionado por el tiempo y la Obligación y como también… escuchaba un vídeo en francés (que no entiendo) y escuché el nombre de Heidegger en ese mismo minuto, entonces: dónde podría encontrar en Heidegger un argumento que ayude a mi amigo a salir de su lío…

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    Sergio Espinosa Proa

    Dile que mejor lea a Bergson. Su noción del tiempo es más liberadora que la de Heidegger. ¡O a Proust! Incluso, que lea a Nietzsche, su idea del Eterno Retorno es prodigiosa para “inmotivar” los instantes, para redimir su inasibilidad y su azar. Dale a leer el Zaratustra, no tiene desperdicio. Y si no le entiende bien, que lea primero La Gaya ciencia. Después, si le queda aliento, Heidegger, jaja. Un beso, Noema, yo creia que ya te había caído gordo.

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    Noema Klee

    Muchas gracias, profesor. ¡Qué cosas tienes! En absoluto gordo, me encantas pero me introduje de lleno en la filosofía y en la narración de unas experiencias y no podía ni salir de ello para venir por acá. O pasearme por vuestras mentes. Yo… leeré todo ello… el asunto es que él no tiene ese tiempo para leer y ya no duerme apenas. Lo que necesito yo es un argumento infalible (uno le fabriqué pero mirando hacia dentro solamente, que sí, que ya no estoy sola, que Zaratustra viene conmigo), que le libere para poder también ser y no ser sólo ente de entidad 🙂 Y quiero poder hacer eso con la filosofía, porque mi idea es que cualquiera no tiene tanto tiempo para dedicárselo a algo que desconoce, como yo sí lo tengo, porque elijo tenerlo, y creo que la filosofía debe formar parte de la terapéutica inclusive en el sistema sanitario. Por ejemplo, para la muerte que llega, Fedón…
    Ayer a las 11:04
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  • Sergio Espinosa Proa

    Te diré, aquí entre nos, que tu forma de aproximarte a la filosofía es deliciosamente fresca y estimulante. Peeeroo… La filosofía no necesariamente tiene una función terapéutica. O, de tenerla, no creo que sea la más interesante. Con ella… se descubren problemas donde por desdén o prisa simplemente pasamos de largo. Y, a la inversa, se disuelven muchos malentendidos que nos servían sólo para seguir tirando. El pensamiento tiene un costado escabroso y oscuro, y la filosofía más importante es la que reconoce su presencia y se arma de valor para explorarlo. Así que ¡no hay salvación para quien se interna en su laberinto! Pero la existencia es mucho más hermosa, más intensa y más digna de ser vivida dentro que fuera de él.Ver más
    Ayer a las 11:20
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  • Noema Klee

    Me llevas a Deleuze al recordarme su lado oscuro. Querido amigo, soy una idealista (aunque profundamente nihilista); creo que entiendo muy bien lo que quieres comunicarme… pero tú eres un doctor en la materia y yo chamánica, que somos eso…s del Pueblo que casi que sólo hemos permanecido en un estado ignorante pero de constante atención a la sabiduría del cuerpo y la experiencia. Y al empatizar con mis hermanos y haber descubierto lo que la filosofía está haciendo por mí, y al reconoceros a vosotros, y el gran número de años que lleva cultivarse… creo que son dos las cosas las que quiero intentar ofrecer desde mi visión (y ofrecer no es obligar a nadie a aceptar…): la terapéutica de la filosofía y la terapéutica del cannabis; en el sentido de herramienta de exploración (más que nada para aquellos que ya están atrapados o introducidos en él o los que llegarán a él), las dos; es decir conocimiento. La primera es eidética, un constructo sobre el plano de inmanencia, el que vosotros conocéis tan bien y por eso me siento muy agradecida de haberos encontrado, porque sé que a vosotros puedo recurrir para centrarme, como tú has logrado hacerlo hoy. La segunda es bioquímica pero usualmente está siendo tan desconocida (y devaluada por los prejuiciosos) como la primera. Pienso que como exploradora desde mi infancia, hasta estas dos crisis, porque como los chinos pienso que la crisis se compone de dos factores: la oportunidad y el peligro, me vino a hacer llegar la vida y si a alguien como tú le parece fresco mi planteamiento, entonces para mí es una buena señal.Ver más
    Ayer a las 11:32 ·
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  • Sergio Espinosa Proa

    Claro que sí, Noema, en el sentido en que lo dices estoy totalmente de acuerdo: la fiosofía, como el chamanismo, como la tragedia griega, como el budismo zen, quizás, es una purga del alma, una autética “cura”. Nadie sale indemne de una experiencia real del pensamiento, como nadie lo hace del viaje de los sentidos. Lo que pasa es que muchas corrientes filosóficas parecen ocupadas en impedir ese viaje, en imponerle metas banales o caminos seguros. Personajes timoratos aunque influyentes le han cortado las alas para hacerla descender al estatuto de profesión, de asignatura escolar: o de psicología para ejecutivos con mucha prisa y poco disimulada mala conciencia. ¡No es esa la filosofía que desde luego te interese, lo sé! Observación que se aplica sin violencia a la literatura: no toda la literatura escurre por esta ladera, ¡aunque el no escurrir por allí es justamente lo que nos permitiría distinguir la literatura de lo que sólo pasa por serlo! Un placer charlar contigo. ¡Me retiro a mis aposentos, son las cinco de la mañana! Besos.
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  • Noema Klee¡Que duermas muy bien! Cuando puedas y quieras, dime dónde están esas corrientes negadoras para bucearlas. Soy abogado del diablo 😉

    Ayer a las 11:47 ·
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Publicado el julio 4, 2011 en Mundo Onírico, Palabra de no fumada. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

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